Caballero, póngame tres

11:00 AM: Quito la cubierta de plástico duro que cubre el coche. Una inspección visual revela que el coche está entero, y que el musgo se siente cómodo en las molduras laterales.

11:05 AM: Abrimos el capó, inspección visual, chequeo del aceite y de los demás fluidos. Relleno un poco el refrigerante, conecto las pinzas a la batería.

11:15 AM: La batería ha "cargado" un poquito. (Joder! Como pesa la puerta!) Meto la llave en el contacto y la giro, con decisión.

12:00 AM: Tras dos años parado en medio de un jardín, pasa la ITV. Me enamoro del coche instantáneamente. Joder con el W124.

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A partir de ahí lista de la compra en tu recambista online de confianza y a disfrutarlo. El 3L  con sólo 12 válvulas empuja con decisión, ojalá estuviera en una Autobahn en el ´87, recién sacado del concesionario adelantando  Asconas y Golfs. Como no se puede pasar de 120, lo mejor es estirar las marchas, y te das cuenta que ni cortando vibra, y que los zapatazos en curva hacen que el culo se deslice un poquito, pero las reacciones son muy nobles (especialmente si tiene ASD).

El cambio manual le suma una buena agilidad al coche, y lo hace más divertido que sobre el papel. El confort de marcha es altísimo, la sonoridad (incluso con los neumáticos cuarteados) es baja y la suspensión tiene un acusado balanceo haciendo eses, pero en ningún momento se siente barco, quizás lancha.

Las calidades interiores son simplemente increíbles, unidades bien conservadas envejecen de maravilla, y los asientos en cuero perforado son una maravilla. 

La verdad que me arrepiento de haberlo vendido.

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#DirtyRideAlejandro Laguna