Me equivoqué

Y ahí estaba. Y ahí había estado siempre, en el garaje, con poco uso pero no descuidado. No recuerdo con exactitud cuando vi este coche por primera vez, pero sí lo que supuso para mí, fue, el principio del fin.

Había ido de pasajero en él y recordaba perfectamente su olor a gasolina con plomo, el sonido de sus 6 cilindros y lo bien que se movía y funcionaba. Recordaba todo esto vivamente, y por fin, me disponía a conducirlo. Ahora lo entiendo todo: "Never meet your heroes".

 Riñones largos y estilizados, contrario a los de hoy en día

Riñones largos y estilizados, contrario a los de hoy en día

Las elegantes líneas del coche se mantenían intactas. El color, sin ningún defecto, elegante. Es un coche precioso, creo que en eso todo el mundo estará de acuerdo.  

El interior goza de materiales de primera calidad.  La tela azul oscuro de los asientos es fresca, y agradable al tacto. Metes la llave, arranca a la primera. Es un 6 cilindros de BMW, con dos carburadores, no vibra, no ratea, está a punto.

Hay una emblema en la trasera del coche: "Automatik". Cambio automático de 3 velocidades. Ahora lo entiendo todo. Toda la vida pensando que era un deportivo, y realmente es un GT.

Cuando se me quitaron de la cabeza todos los pensamientos oscuros (piques al salir de los semáforos, carreteras reviradas...) el coche comienza a cobrar sentido. Comodísimo, va sobre raíles, empuja lo que le pidas, y frena muy bien. Disfrutas del viaje, de la música, de ver quién te mira, no te preocupas de nada. Ahí es donde brilla este 3.0, en disfrutar del camino que hay de A hasta B, aunque sea el mismo que haces todos los días. Si le sumas unos guantes de cuero y un buen cassete, podríamos incluso venderlo como pack de experiencias.

IMG_4527.jpg